ROMA DIA 2

Domingo 7:30am, suena el despertador… amanece en Roma. Me asomo a la ventana y augura un lindo día -Estoy entusiasmada-  Que bien se siente despertar en Roma (carita feliz)

¡Buongiorno tutti! vaya, hasta aprendí a dar los buenos días en italiano 🙂 Me voy corriendo al baño, me cepillo los dientes, una ducha y bajamos a desayunar, menos mal que ya había planeado mi look el día anterior, así no me retraso tanto, porque nos espera un largo día.

Hoy queremos ver al papa, espero que tengamos suerte y salga a saludar en el balcón, es el sueño de mi madre, por eso vinimos aquí.

Terminamos de desayunar y nos dirigimos directamente al Vaticano  -mi cara de asombro al llegar-
Allí estaba… majestuosa, tan sobria, tan elegante, La Basílica de San Pedro ¡Por fin ya estamos aquí! Cuanta gente… Empieza la misa y fuera se puede ver dos pantallas gigantes donde se le ve al papa dando la misa, nos separa apenas unos metros, él esta dentro, nosotras estamos fuera, impacientes por verle de cerca.
Llega el momento de la eucaristía y mi madre dice -Kathia, ya va a terminar la misa, el papa ya va a salir- En el aire se puede palpar la emoción y la alegría.
De pronto se abre la ventana en un edificio al costado de la basílica, donde vive el papa, gritamos de emoción, están preparando todo para que el papa salga ¡Si! ¡va a salir!
Finaliza la misa y no sabemos nada,
-supongo que tardará en salir lo que le lleve de tiempo ir de la basílica hasta el otro edificio-.
Y de pronto aparece en el balcón y nos saluda en los altavoces, sentí de pronto una lluvia de emociones ¿Pero que me pasa si yo no soy tan católica? Se me saltaban las lagrimas, estaba emocionada y no entendía por que, era tan conmovedor aquello, miré a mi alrededor y vi a la gente también muy emocionada.
Nos dedica unas palabras, mientras nosotros le escuchábamos en silencio ¡Estoy viendo al papa! Y no me lo puedo creer! miro a mi madre y no se puede contener las lágrimas, esta llorando. Estoy demasiado nerviosa como para sacar fotos, voy a filmar.
Ofrece una pequeña misa y una oración para los que estábamos allí, nos da su bendición y se despide… mi madre y yo nos fundimos en un fuerte abrazo, incrédulas de lo que acabábamos de vivir.
Mientras intentábamos asimilar aquello, decidimos continuar viendo la ciudad, así que fuimos al Castillo de Sant’Ángelo, cruzamos el puente en busca de un lugar para comer, no había tiempo para sentarse en un restaurante, había que continuar explorando la ciudad, así que decidimos comer comida rápida; pizza y los típicos bocadillos italianos para continuar con nuestra visita.

Después fuimos a la plaza Navona y allí nos quedamos sentados un rato para disfrutar del ambiente, el agua caía de aquellas monumentales y fabulosas fuentes decoradas al estilo barroco, por un momento estaba saturada de tanta belleza, de fondo escuchaba sonar un acordeón mientras miraba atentamente a un artista callejero pintar… cuanto arte concentrado en un solo lugar.

Roma desprende fascinación en cada rincón de sus calles, que es imposible aburrirse.

Se nos echaba la tarde encima, y todavía nos quedaba mucho por ver, así que decidimos subir al autobús panorámico para visitar los puntos mas importantes, allí nos dieron unos auriculares a cada uno y mientras hacíamos el recorrido íbamos escuchando la historia de cada sitio, fue increíble!

Para finalizar el día fuimos a cenar a Trastevere y mientras nos adentrábamos en sus calles entre risas se acerca de pronto una moto con dos hombres de forma violenta, por un momento temí por mi vida, pudo atropellarme, me ladee rápidamente y respire -Dios mío, si me hubiera tirado al suelo, la herida se me hubiera abierto, no quiero ni pensarlo- Oigo a mi madre gritar llevándose las manos a la cabeza, y veo a la moto alejarse con la cartera de mi madre, no entendía nada, fue todo tan de prisa, mi madre llorando, yo paralizada, intento calmarla, esta en un estado de shock
-mamá, tranquila, mamá… escúchame, no pasa nada, tranquilízate- Entre llantos, Kathia mis documentos, mi dinero, los regalos, el pasaporte lo llevaba todo allí, nuestro vuelo sale mañana, sin documentación no puedo viajar- ¡Mierda! de pronto nuestras idílicas vacaciones se habían convertido en una pesadilla.
-No te preocupes, todo va a estar bien, lo importante es que estamos bien, peor hubiera sido que te tirara al suelo y te hicieras daño. ¿Dónde esta Mario y Bernardo? Mi suegra: corrieron detrás de la moto, ahora mi preocupación era mayor, ¿Para qué siguieron a la moto? estamos todos alterados, nosotras caminamos sin dirección, a la deriva, no sabemos ni donde estamos, ahora mismo tenemos miedo, las calles se ven oscuras y solitarias, necesito sentarme no puedo caminar la herida me molesta demasiado, intentamos pensar en que hacer, mi madre sigue llorando le aterra la idea de quedarnos un día mas, solo queremos volver a España y sentirnos seguros. De pronto vemos una patrullera de la policía salimos a su encuentro en señal de ayuda, nosotras estábamos desesperadas, hablamos las tres al mismo tiempo, nerviosas y asustadas ¡Nos han robado! los policías se bajan del coche, en su italiano nos pregunta que ha pasado le explicamos las tres al mismo tiempo, nos sugiere calma y que hablemos de a una, no nos entiende, no le entendemos, no hablamos italiano, ellos no hablan español y no entienden ingles, le pedimos que nos acercara a la comisaria para poner la denuncia, y de pronto parecíamos tres criminales en el asiento trasero del coche, aquello no tenia ni asiento, llegamos a la comisaria, y tuvimos que poner la denuncia atreves del traductor de Google, allí no se podía hacer nada, ni siquiera podían emitirnos un documento para poder viajar, había que esperar en la embajada Paraguaya y no teníamos tiempo, nuestro vuelo salía a las 11:30am. teníamos que estar en el aeropuerto a las 9 de la mañana para nuestro check-in, era evidente que íbamos a perder nuestro vuelo.
No podíamos creer lo que nos estaba pasando, nos habían advertido tanto que tuviéramos cuidado, con los carteristas, lo que jamás nos imaginamos fue que nos robaran de esta manera.
¿Y por qué justo a mi madre? ¿Por que no me robaron a mi? ¿Por qué llevaba el pasaporte encima? Tantas preguntas que ahora no tenían ningún sentido.
Estábamos muy nerviosos como para seguir pensando en la cena, creo que todos perdimos el apetito, así que decidimos ir al hotel, lo cierto es que esa noche no durmió nadie.
A las 8 de la mañana del día siguiente nos encontrábamos en la embajada Paraguaya con la esperanza de poder solucionar nuestro problema y volver a casa sin retraso, pero eso no fue posible ya que había que esperar la autorización del ministerio de Paraguay y con la diferencia horaria teníamos que esperar como mínimo seis horas, así que, tuvimos que cambiar nuestro vuelo, quedarnos un día mas y esperar a que se emitiera un nuevo pasaporte.
Afortunadamente todo aquello quedo solo en un susto, y hoy no es mas que una anécdota que contar al estilo Scary Movie.
Después de esta incidencia ¿Merece la pena ir a Roma? -Por supuesto que si, merece la pena, pero extremando precauciones, nunca llevar la documentación original encima, solo fotocopias del pasaporte o el DNI, el dinero suelto en la cartera, cantidades importantes siempre escondidos en los bolsillos, o en los calcetines, no llevar joyas, intentar pasar lo mas desapercibido posible y a disfrutar de la ciudad.
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